La razón por la que nos resfriamos más en invierno

El virus del resfriado común se reproduce mucho mejor con las temperaturas más frías que hay dentro de la nariz que en la temperatura corporal, dando así explicación a por qué el invierno es la época del año en la que más sufrimos de catarro. Esta es la conclusión del último estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Yale (EEUU) y que recoge la revista PNAS.

 

No hay duda. El dicho popular de que el frío favorece el resfriado ha sido confirmado por la ciencia. Así, el rinovirus, que es el principal responsable del resfriado común que tanto nos acecha en la época invernal, encuentra su mejor escenario cuanto más fresco es el ambiente de la nariz.

 

Para llegar a esta conclusión, los científicos quisieron comprobar cómo afectaba la temperatura al sistema inmune humano y a su capacidad para bloquear la invasión del virus. Para ello, realizaron un experimento con ratones, cogiendo células de las fosas nasales de los roedores y comparando su respuesta inmune ante el rinovirus con la temperatura corporal habitual, 98.6 grados fahrenheit, y con la temperatura de las fosas nasales (a 91.4 º F). Los investigadores descubrieron que la respuesta antiviral del organismo de los ratones era más efectiva en el primer caso que en el segundo, revelando que es el frío el que favorece que nos resfriamos cuando existen bajas temperaturas.

 

La resolución de este trabajo apoya, por tanto, otros estudios anteriores como el llevado a cabo por científicos del Hospital Monte Sinaí en 2007, que demostró que el virus de la gripe también se ve beneficiado con las temperaturas más frescas.

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Las mujeres y los niños no son los primeros en un naufragio

Que las mujeres y los niños son los primeros en ser rescatados en un naufragio es un mito, según ha demostrado un equipo de científicos tras analizar a fondo 18 desastres marítimos ocurridos entre 1852 y 2011, que implicaban a un total de 15.000 pasajeros de 30 nacionalidades distintas. De hecho, el hundimiento del “Titanic”, en el cual se salvaron un 70 por ciento de las mujeres y los niños de a bordo frente a solo un 20 por ciento de los hombres, es “una excepción a la regla”, tal y como concluyen los investigadores en un artículo que publica hoy la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”. Lo habitual en este tipo de accidentes es que el capitán y la tripulación sean los primeros en ponerse a salvo, y que la probabilidad de sobrevivir al naufragio sea el doble para los hombres que para las mujeres. Los niños son los que tienen una tasa de supervivencia menor.

Los investigadores subrayan que en el caso del “Titanic” no sucedió porque el capitán ordenó que se salvara primero a las mujeres y a los niños e incluso parece que amenazó con disparar a cualquier hombre que incumpliera la orden. Pero en el resto de los casos la galantería no cuenta: solo si el estigma social de salvarse primero tiene un coste demasiado alto, superior al beneficio de salvarse, las cosas transcurren de otro modo. Por lo tanto, concluyen los científicos, hay que dejar de pensar que en situaciones de emergencia los hombres asuman el rol de ayudar.

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